El tránsito oct19

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El tránsito

Pieza visual realizada por Jaime García para la presentación del libro Poemas a quemarropa realizada en los archivos de la Biblioteca de Andalucía el 21 de marzo de 2011. Ver reseña.

 

 

 

 

 

 

ZUG DER ERNINNERUNG

Europa, Europa (Hitlerjunge Salomon, 1990)

 

Mi hijo me pregunta cuándo volveremos a la cabaña.

El cielo es sinfonía en la llanura a través de las juntas de un vagón de mercancías.

Los raquíticos postes de telégrafo, los tendidos de luz con precisión de reloj se suceden

 

-tic-tac-

 

uno tras otro,

 

y a los fugaces chopos lentos sauces siguen, balas de heno como duro escombro de una paz acribillada,

monótono paisaje de vida arrebatada de mansa yunta al campo, pan de aldea robado al obrador.

Mi hijo mira y me pregunta cuándo volveremos a la cabaña.

El cielo es pentagrama para alondras y la llanura extensa grato pasto de rebaños que pacen con desgana

mientras los hombres comen carne de rata y tierra y sorben huevos de labio en labio;

amapolas efímeras salpican las cunetas, pespuntes de lavanda ribetean la orilla de un riachuelo que bordea la delicada senda a la alameda

y allí los bosques de esbelto trigo, allí una lluvia de estorninos, una bandada de Sol, cuidadas casas, mimadas rosas, niños que corretean apresuradamente para llegar muy pronto a cualquier parte o a ninguna:

a una madriguera o a un nido,

 

a un beso a hurtadillas,

 

a un poema de amor o desengaño

 

mientras suaves laderas grises nubes recortan con tijera brumosa: perfil de Poznań, mañana de Łódź, de Chełmno, de Lublin, de Treblinka

mientras allí se va quedando atrás, tierra abrasada hasta el candente arrabio.

Mi hijo me llama y tira de mi manga, y me pregunta cuándo cuándo cuándo regresaremos a nuestra cabaña, mas sólo sé apretar su cabecita, acariciándola  contra el costado

como si allí guardara un último retal de corazón, siquiera un parvo trozo de latido que arrimar a sus lágrimas.

Alguna

 

vagabunda

 

urraca

arranca un diente de oro al hondo túnel que nos conduce adónde, e intento imaginarnos en el bosque cantor de soledades delicias y penumbras de musgo donde crecimos juntos,

 

nuestra

 

patria

 

robada.

Mi hijo me pregunta cuándo, cuándo regresaremos a nuestra cabaña, y yo le arrimo con mi mano el hombro

aferrado a su estrella de David.

 

Muy pronto, hijo, muy pronto.

 

Jamás.

 

JUAN CARLOS FRIEBE

de Poemas a quemarropa (Point de lunettes, 2011)